Me llamo Vincenzo Forgione y construyo a mano cuadros de acero a medida en mi taller de Gesualdo, en la provincia de Avellino. Forgione Telai es mi marca: diseño cada cuadro según la biomecánica real de la persona que lo va a usar. Llevo más de treinta años haciéndolo, pero mi pasión por la bicicleta empezó mucho antes.
Una pasión nacida en la infancia
La bicicleta me acompaña desde que era niño. Le debo mucho a mi padre, que apoyó esta pasión desde el principio, y a la curiosidad que siempre he tenido por todo lo que tiene dos ruedas. Con el tiempo, lo que era una simple atracción se convirtió en la vocación de toda una vida.
Quien me conoce dice que soy un espíritu libre y alegre, y creo que viene precisamente de mis pasiones.
Pionero del todoterreno en Irpinia

En los años 80 corría en carretera en los campeonatos regionales, y ayudé a llevar el ciclismo a una tierra donde este deporte era todavía casi desconocido.
Cuando llegaron a Italia las primeras mountain bikes, fui de los primeros en probarlas. Sin dejar la bici de carretera, empecé a explorar los caminos de Irpinia, entre carreras y recorridos cada vez más exigentes. Así fue como empezaron a conocerme por la zona.



El cambio: mi primer cuadro, en 1995
Fue con las primeras mountain bikes cuando la pasión estalló de verdad. Durante años tuve un deseo: construir una bicicleta completa desde cero. Mis estudios técnicos ya me habían dado las herramientas, y en 1995 decidí que había llegado el momento.
Construí mi primer cuadro, y todavía hoy salgo con él. Ahí empezó un camino artesano que sigue hasta hoy.
Un artesano en un mundo industrial

Hoy casi todas las bicicletas salen de una fábrica. Yo soy uno de los pocos que mantienen viva la construcción tradicional del cuadro: hago cada cuadro a mano, en mi taller de Gesualdo, con los mejores materiales y el cuidado del detalle que solo permite el trabajo manual.
Tradición no significa quedarse quieto: mis bicicletas nacen del equilibrio entre el oficio de siempre y lo que necesitan hoy los ciclistas. Por eso una Forgione no solo es bonita, también va rápido.
Qué significa para mí «a medida»
Para hacer un cuadro a medida, y para que el «a medida» no sea solo una cuestión de centímetros, hay que escuchar y entender las necesidades de quien va a usar la bicicleta.
A medida no significa solo respetar las proporciones del cuerpo. A veces quien viene a verme busca simplemente la posición correcta sobre el sillín; otras veces tiene un dolor postural, una necesidad física especial o simplemente un gusto propio. Mi trabajo es encontrar la geometría adecuada para ti, para que cada pedalada rinda al máximo y te sientas uno con tu bicicleta.

Bicicletas hechas para durar toda la vida

Mis bicicletas no se fabrican en serie: cada una está pensada para quien la va a usar y construida para durar toda la vida. Para mí también son pequeñas obras de arte sobre dos ruedas, para disfrutar de su belleza tanto como de cómo ruedan.

La garantía es mi cara
Mis cuadros tienen 3 años de garantía desde la entrega. Pero la garantía más importante es otra: doy la cara, y respondo personalmente de cada cuadro.
Por eso, aunque tenga mucho trabajo, prefiero hablar directamente con quien quiere un cuadro Forgione. Escríbeme por WhatsApp o llámame: te respondo yo. Si quieres venir a verme al taller, recibo con cita previa.
Más que un cliente
Para mí, quien tiene una Forgione no es solo un cliente. Entra en un grupo de amigos que comparten lo mismo: el amor por la calidad y por el trabajo hecho a mano, y el placer de una bicicleta bonita que va bien. No vendo simplemente una bici: empieza una relación que dura en el tiempo.

Pedalear juntos
Si te apetece, puedes unirte a las salidas en mountain bike de nuestro grupo. Están abiertas a todos los niveles: cada uno va a su ritmo y seguro que encontrarás a alguien que vaya al tuyo. Para mí la bicicleta es sobre todo eso: una forma de estar juntos y descubrir sitios nuevos.

¡Un saludo afectuoso y buenas pedaladas!
Vincenzo
